
El arquitecto, dibujante e impulsor de la Fundación Santa María la Real, José María Pérez “Peridis”, ha sido el encargado de clausurar hoy, el taller didáctico del románico, organizado por la entidad y en el que participan 90 personas.
Peridis ha centrado su intervención en la historia del monasterio de Santa María la Real, origen de la Fundación y ha agradecido a todas las personas que a lo largo de casi 50 años, han contribuido a su restauración, conservación y, sobre todo, a que siga vivo. Así, ha recordado a quienes junto con él impulsaron la Asociación de Amigos del Monasterio, a quienes hicieron posible la puesta en marcha de los primeros programas de Escuelas Taller, con los que se restauró; a quienes lo mantienen a diario como instituto, museo y sede de la UNED, y, cómo no, a quienes, como el alumnado del taller, siguen llenándolo de vida con su presencia y su interés por la historia, el patrimonio y el románico.
Gracias a todas esas personas, señalaba, hoy la máxima de Unamuno, “hasta una ruina, puede ser una esperanza”, sigue siendo una realidad en Aguilar de Campoo. “Hemos conseguido recuperar jóvenes, oficios y patrimonio”, afirmaba Peridis y “hemos logrado trasladar el monumento, al documento y al conocimiento”, con proyectos como la Enciclopedia del Románico en la Península Ibérica. Iniciativas, apuntaba, que llevan el nombre de Aguilar de Campoo por todo el mundo y que han servido de base a numerosos proyectos de conservación del patrimonio.
La metamorfosis de las iglesias románicas
La historia del monasterio entronca a la perfección con el tema de este año del taller, centrado en comprender la evolución de los edificios románicos a lo largo del tiempo, para adaptarse a las necesidades de las comunidades que los habitaron. “El incremento de la población y los nuevos usos litúrgicos favorecieron la reforma de los templos a lo largo de los siglos. Se fueron ampliando sus dimensiones, añadiendo nuevas estancias y acomodando el mobiliario litúrgico a los nuevos gustos estéticos”, explicaba Pedro Luis Huerta, coordinador del programa de cursos de la Fundación.
Así, divididos en dos grupos, durante tres jornadas, los participantes han podido acercarse a distintas iglesias de las provincias de Palencia y Burgos, junto al propio Pedro Luis, a los historiadores Jaime Nuño y César del Valle y al arquitecto Daniel Basulto. A pie de edificio han podido comprender mejor cómo y por qué ha cambiado estos espacios.


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